Mercedes Aguilar


Esto no es un blog, es una mujer
Autora. Mercedes Aguilar

lunes, 29 de octubre de 2007

CEBOLLorA







Lo bueno de llorar cuando se corta cebolla, no es el hecho de llorar en sí, sino que a veces una aprovecha como quien dice, se pica y ya no puede parar. Como dijo Casona, el llanto es tan saludable como el sudor, pero más poético

(me sigo acordando de ti todos los días pero solo lloro cuando corto cebolla)



domingo, 21 de octubre de 2007

Mejorcita de lo mio

¿De donde vengo? ¿A donde voy? ¿Quien soy?... Esta vida es como para entenderla, unas veces esto…otras lo otro…y una en medio, aguantando el chaparrón, pero con sentido del humor…porque eso sí, mañana me curo y seguro que voy a empezar a estar mejorcita de lo mío (que es como yo estoy después de salir del coma y empezar mi puesta a punto) y también el título del monólogo que fui ayer a ver, escuchar y disfrutar en el teatro. Una interpretación sublime de Pilar Gómez, y un guión brillante lleno de preguntas y soluciones imposibles, de humor existencial, donde se come con pan la pena para después vomitarla. Un paseo por la duda, por el miedo, por el cuerpo, por la risa, por la tierra, el indio seatle, el desamor, los amigos y la voz de tu madre....Pues eso, querer comprender la calle las casas las caras la gente los sueños pendientes la lluvia los fuertes la guerra las balas los punks los modernos lo enfermo lo que parece caduco pero es eterno las fobias las novias las nuevas memorias las partes perdidas de la historial a gloria China internet marihuana tijuana las curas el sueño los sin techo los dueños ventajas cuellos con joyas alhajas cielos miradas con rabia Arabia secretos famosos poetas austeros políticos versos literatura sinceros un niño que nace el sol la agonía lo escrito el futuro la noche la vida las vidas Y aquí ando yo esta mañana de domingo sabanero y disfrutón con la única duda existencial, de saber si quiero o no comprender que mis átomos se formaron en el interior de una estrella ,si sigue pulgarcito en la barriga el buey, o de que coño pasa dentro del friegaplatos para que todo salga tan limpio.



jueves, 18 de octubre de 2007

Recuerdos alevoSOS



-Te llamo.



-Mejor no.



Y empecé levemente a arrepentirme, a sentir la pesadumbre de haber renunciado a la posibilidad de volver a vernos.Ya me había arrepentido del todo cuando sonó el teléfono.Sonaba, suena cien veces al día, pero a veces el timbre es distinto. Aquélla en particular vibró con el eco sordo de siempre. Sin embargo, sonó también a curiosidad, a anticipación y a deseo. Sobre todo a deseo, ese deseo que hace llover ranas y nevar trompetas.La llamada trajo el salir de la cama y tachar un día menos para el encuentro, mientras intentaba enfundarme de nuevo en mis uñas, mis codos, mis dedos del pie, mis rodillas. No se parecía a una nube ni al mar, sino a tormentas eléctricas y coches de carreras.Fue una de esas noches en las que la propia piel parece de veras hecha a medida, sin un lunar de más o de menos. Dijo que me haría el amor como nadie antes y lo creí en sus ojos. Tenía que creerlo mientras llovían, entonces sí, sapos del cielo. Me dijo que siempre cumplía su palabra, y para entonces ya nevaban oboes. Empañamos los cristales de todo el barrio aquella noche.Volví a casa como se vuelve de los buenos sueños, deseando que continúen mañana, y sabiendo en el fondo que no será así

martes, 16 de octubre de 2007

martes, 9 de octubre de 2007

LA PUERTA ROJA


Las formas de felicidad son muy variables, y no debe extrañar, que el hecho de que la puerta de entrada de mi casa sea roja, tan roja como cuando muere el atardecer por mi ventana, me haga sentir especialmente dichosa. De cada mil o cuarenta mil puertas marrones de entrada, hay una sola puerta roja y yo he sido agraciada con tan encarnada distinción. Cada vez que cruzo su umbral, el dintel me saluda como una gran boca abierta invitandome a pasar, a meterme, a zambullirme en rojo y me suben las pasiones como le sube el pavo a mi hija que está cumpliendo los trece. Gologlogogogogo.... me dan ganas de reirme y de llorar, me entran los calores y las ganas de quitarme los zapatos y me acuerdo de C y me pregunto que porqué no lo invito a pasar. También me acuerdo de J, de lo poco que le favorecía el marco rojo de la puerta a base de tanto verlo ahi parado, sin salir pero sin entrar tampoco. A veces pienso que la culpa la tenía la puerta, el que fuera roja, para algunos una puerta roja significa peligro, prohibido, danger. Por eso no se lo tengo en cuenta, vivir en rojo no está hecho para todos. Cada vez que entro por mi puerta roja, este pensamiento me viene a la memoria. La memoria alevosa. Cuchillo por la espalda, es como haberlo vivido ayer. Y entre que sangre la memoria, o no, que sangre. Y se haga río.

lunes, 1 de octubre de 2007

El proyecto (II)

Hacía tiempo que no tenía esa sensación. La primera vez , pasó toda la noche bailando con los ojos cerrados. Hasta ese momento, jamás había sentido la música como parte de otra dimensión. Sus pies no paraban de moverse mecánicamente mientras su alma, enteramente embargada por un sentimiento de admiración, alegría y felicidad, entraba en un estado de unión mística con los ritmos.

Fue un jueves, un jueves de la amistad, como así llamaban a las cada vez más escasas reuniones de amigas de la universidad. Después de tomar un par de gin tonics y a punto de marcar la retirada, una de ellas propuso ir a una fiesta de unos amigos del trabajo.

La fiesta era en una casa del centro, una típica casa señorial de las que ahora quedan pocas, pues la mayoría se han colmenado en pequeños apartamentos con suelo de mármol y pre-instalación de aire acondicionado. Esta era una casa unifamiliar, conservada en su estado original con un precioso patio sevillano en el centro y rodeada de habitaciones todas ellas cerradas, excepto una, donde se podía ver una especie de despacho o salón de recibir más propio de un hotel de lujo que de una casa particular.

Desde que Lucía entró en la casa, se sintió extrañamente sobrecogida, primero por el olor; una curiosa mezcla a dama de noche, humedad y cuero, y al mismo tiempo, por el contraste producido entre el sonido tranquilo de una vieja fuente situada en el centro del patio, y un ritmo lejano de música electrónica, cuyos graves, retumbaban en la puerta de cristal que daba paso a la escalera.

Alguien les había abierto la cancela desde arriba y guiadas por la música subieron hasta llegar a una habitación llena de gente. Era un espectacular salón, presidido por una enorme chimenea, encima de la cual, un gran bisonte disecado les dio la bienvenida. Lucía miró a su alrededor, todos allí parecía muy contentos, gente guapa, que reían y bailaban. Le llamó la atención dos chicas, muy jovencitas, no pasarán de los 20 pensó, las dos con pelo largo y brillante sin una gota de maquillaje, que sentadas en un gran sofá, hablaban mientras una de ellas acariciaba suavemente el pelo de la otra. Una mezcla de cariño, sensualidad y erotismo que nuevamente le hizo sobrecogerse. A su lado, un joven de pelo largo rellenaba concentradamente un crucigrama ajeno a todo lo que ocurría a su alrededor.

Un chico rubio, con una sonrisa clónica al resto del grupo, se acercó

Hola soy Alex, anda, pasar ¿queréis tomar algo? Dijo mientras se daba la vuelta dirigiéndose a un improvisado mueble bar.
Las dos amigas siguieron a Alex a través de la gente mientras Lucía tras un breve estudio del grupo se sentía la más veterana de la fiesta.

II

¿Es suyo este guante ?
Tras meter las pastillas apresuradamente en el bolso miró con curiosidad a su interlocutor. Su voz le resultaba familiar

Lo encontré en el baño y pensé que a lo mejor había vuelto a recuperarlo….
No, lo siento, dijo Lucía
¿Por qué lo sentía? Pensó. Verdaderamente todavía andaba un poquito espesa, su mente vagaba aquí y allá al mismo tiempo que sus nervios se tensaban en estado de alerta pues la tormenta parecía empeorar.

(....)