Mercedes Aguilar


Esto no es un blog, es una mujer
Autora. Mercedes Aguilar

jueves, 18 de enero de 2007

TREN


Nunca tuvo una clara conciencia de por qué había tomado ese tren. Tampoco recordaba la estación, aunque probablemente fuera primavera o sus finales, donde los abejorros rubios anunciaban los días felices del verano. Le gustaba entrenerse mirando por la ventanilla como el paisaje cambiaba de color y de temperatura y de vez en cuando ordenaba cuidadosamente su equipaje de mano. Era un tren de vagones complicados y paradas cortas en estaciones solitarias que apenas daban para distinguir los sencillos colores de la añoranza. En él, había estrenado las primeras palabras que tienen que ver con el amor y la vida y había compartido la extraña metáfora del llegar con algún que otro compañero de viaje. Ultimamente acudia con frecuencia al vagón restaurante. Cuantas veces iba, una copa escanciada lo estaba esperando. Y cuando tras ir y venir a aquel vagón su ansiedad disminuía, y el alcohol lo llevaba por las paralelas irreales del optimismo, soñaba vehementemente que la estación estaba próxima, y las lágrimas le bañaban el sueño, pues aún dormido, sabía que el despertar sería amargo, y que con la resaca llegaría la certeza de que ninguna estación era la suya.

7 comentarios:

Myxtura dijo...

Bellas -pero amargas- imágenes para expresar que sí, que a menudo cogemos el camino equivocado y no sabemos cómo salir de él. Y lo malo es que no suelen ser ni tan literarios ni tan poéticos como el que tú has descrito.

Gusto en leerte.

Saulo dijo...

A veces el apeadero de San Bernardo puede ser más bello que la estación de Atocha. A veces después del verano viene de nuevo la primavera. A veces el vino no deja resaca. A veces el último te quiero suena como si fuera el primero. Querida, tú bien deberías saber que el final sólo se sabe al final.

mer dijo...

jajaja Saulo, asi te quiero ver, positivo, pues si que estás cambiando tu.... Y pa apeaderos el del aVe de la Cartuja...juas juas

mer dijo...

Myxtura: muchas gracias por tus palabras...gusto que me leas ;)

Alice ya no vive aquí dijo...

No hay en el mundo borrachera suficiente para ocultar una realidad tan dura como esa, aunque nos empeñemos en buscar desesperados razones que nos indiquen que hay una posibilidad, por remota que sea, de que al final de este viaje sí llegue nuestra parada.

Qué amarga resaca. Cómo desgarran algunas certezas...

Bambino Bartok dijo...

Tell me how long's the train been gone?
Tell me how long's the train been gone?
And was she there? And was she there?
Tell me how long's the train been gone?

Tell me how many coaches long?
Tell me how many coaches long?
What did she wear? And what did she wear?
Tell me how many coaches long?

Tell me when did the whistle blow?
Tell me when did the whistle blow?
And did she tie her hair?
And did she tie her hair?
Tell me when did the whistle blow?

Tell me how long's the train been gone?
Tell me how long's the train been gone?
And was she there? And was she there?
Tell me how long's the train been gone?


THE TRAIN SONG - NICK CAVE AND THE BAD SEEDS

The Wicked Witch of the West dijo...

Hay tantos personajes que no soy capaz de decidirme. Viajero, de viaje, revisor, maquinista, esperando en el andén, en la barra del bar... Tal vez todo consiste en elegir un personaje para cada momento y así poder parar o avanzar al ritmo de los deseos. O quizá no haya posibilidad de elegir la velocidad de avance después de todo.