Mercedes Aguilar


Esto no es un blog, es una mujer
Autora. Mercedes Aguilar

lunes, 18 de diciembre de 2006

AMOR Y OPIO

Entrevista de Lluís Amiguet publicada en La Vanguardia a Ignacio Morgado (Psicobiólogo)

- ¿Todas esas ratitas de su laboratorio nos enseñan a amar?

Nos enseñan algo del amor. Científicos americanos, por ejemplo, dividieron sus ratones en dos cepas: polígamos y monógamos.

- ¡Así que la infidelidad está en los genes!

Pero no para siempre. Les inyectaron vasopresina, hormona además antidiurética, y los ratoncitos polígamos se convirtieron en monógamos. Se acabaron las infidelidades.

- ¡Una hormona neocon!

...Que nos sirve para ilustrar, sin caer en determinismos, cómo la neuroquímica influye en las conductas asociadas a las emociones y el amor. El amor también es química.

- ¿Para qué nos sirve el amor?

La bioquímica del amor forma parte de la estrategia de la naturaleza. Nos enamoramos para ser más eficaces reproduciéndonos, pero eso no nos hace forzosamente más felices.

- Ya me parecía a mí.

El amor crea un vínculo estable que favorece el éxito reproductivo. La evolución ha ido seleccionando en los humanos los genes que transmiten esa emoción cooperativa vital para forjar una alianza duradera que proporciona más seguridad a la camada.

- ¿Y los celos?

También tienen su función evolutiva igual que la sinceridad o el arrepentimiento: hacen más difícil la infidelidad. Mostrar sinceridad nos hace más fiables como socios.

- ¿Cómo nos enamoramos?

El amor bioquímico comienza con la segregación de la feniletilamina, parecida a una anfetamina, que produce excitación.

- El superflechazo...

A esa primera sacudida le sigue la producción gonadal de estrógenos y andrógenos que aumentan el apetito sexual.

- ...Se va concretando...

La feniletilamina combinada con las dopaminas propicia incluso antes del intercambio sexual la confusa euforia y la pasión emocional típica de los enamorados.

- Y lo demás no importa.

Importa menos, porque esa pasión inicial se caracteriza además por la inhibición de sustancias cerebrales, como la serotonina, que hasta el enamoramiento habían estabilizado el humor y las emociones...

- ¿Se desparraman?

Se desactivan regiones del cerebro, como la corteza frontal, implicadas en la lógica y el razonamiento.

- Locura de amor.

Sólo en la primera fase amorosa, porque esa tormenta emocional va dando paso...

- Con el dulce tiempo que amor procura.

... A otras emociones más matizadas, pero también muy intensas. Así se desencadena un mecanismo adictivo en el que están involucrados nuestros opiáceos endógenos como la encefalina y las endorfinas que se liberan cada vez que sentimos placer, satisfacción y bienestar. Es la segunda fase bioquímica de una relación de pareja.

- ¿Es más adictiva una relación en esa segunda fase?

Sí, porque la ruptura del vínculo es más dolorosa entonces y provoca reacciones similares a la privación de sustancias adictivas.

- Estás enganchado a una persona.

Además del bioquímico, en esas emociones influye también el enganche social. La comunidad favorece o entorpece las relaciones amorosas a medida que de la lujuria con testosteronsa se pasa a la pasión con feniletamina y al vínculo con vasopresina y oxitocina, neurodroga muy social. Y ésas son las sustancias conocidas: puede que haya más.

- También varía, según las culturas, la consideración social de la fidelidad.

Desde luego, pero en general la mujer sufre más la infidelidad romántica que la sexual mientras que al hombre le molesta más la infidelidad física.

- Supongo que tiene su lógica evolutiva.

Los celos del hombre pretenden evitar que le cuelen descendencia ajena mientras la mujer quiere asegurarse la dedicación de su pareja al cuidado de su progenie. La cultura ha extendido ambas clases de celos a ambos.

....

Osea, que lo de mi idea de los "metaparches sin_ti" es científicamente viable.

Lo que yo decía; QUÍMICA NO MÁS...

no somos nadie.

11 comentarios:

disgresor dijo...

A mi me encanta ser química pura. La evolución podía haberse ahorrado el resto de las cortezas cerebrales. Esas reacciones tormentosas con sus espumas, virajes de color y cambio de temperatura. Agg! que pena que no seamos transparentes!

Bambino Bardot dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
mer dijo...

ays bambinoooo, que lo que yo digo es que somos química, no más. ¿me se eschushhhaa??

Bambino Bardot dijo...

Alto y claro, luego le paso el busca de un dealer fino fino..

Saulo dijo...

hummmmmmmm me he quedado sin palabras ante tal disertación. Querida Mer, por un casual no has pensado doctorarte....¿en Químicas?

The Wicked Witch of the West dijo...

Aún tengo el susto en el cuerpo, aflorando rabioso por las extremidades. Ni siquiera me atrevo a tomar medicamentos a no ser que me los suministren mientras estoy inconsciente.
¡Buf! Trataré de dormir esta noche...

propagandhi dijo...

No se puede uno fiar de la química. Nos han dado los sentimientos cortados con polvo de talco, como la cocaína

Narrador dijo...

Me engancho el titulo del post...
El amor es una droga quimica, que no se entere el ministerio o empezara a dividir los bares en zonas de enamorados y desenamorados.

Alice ya no vive aquí dijo...

¡¡Tengo el monoooo!!

¡¡Quiero mi metadona sustitutiva del enganche adictivo del amor!!

El chicharrero terrible dijo...

O sea que no hay mujer fea sino dosis quimicas de menos. Pues vaya, y yo que lo dudaba.

Anónimo dijo...

Hola Mer,

He puesto un enlace desde mi blog a esta entrada, leí la contra de LaVanguardia y hacía dias que quería releer y dar publicidad a la entrevista, gracias, un beso desde el K-space.

PS/ Si quieres visitarme:

http://replicantek.spaces.live.com/PersonalSpace.aspx