
El color es una sensación -decía-, y su existencia real no es objetiva, pues sin luz es imposible ver los colores ni los objetos mismos. Todas las cosas son negras en la oscuridad y, por lo tanto, invisibles. Si la luz no las toca, no reflejan ningún rayo y no tenemos, por consiguiente, la sensación visual de su existencia.
Se me hizo la Luz. Y fue en ese momento, cuando se me ocurrió enfurecida la idea de romper el arco iris, descomponerlo a pedradas y sentarme a ver como chorreaban vísceras de irreales sensaciones azules, violetas, amarillas, rosáceas, verdes, anaranjadas... mientras intentaba comprender, apesadumbrada, que no eran más que subjetivas irrealidades de su oscura inexistencia. Increíble.










.png)
)